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Nota sobre Osvel Hinojosa en National Geographic
Nota sobre Osvel Hinojosa en National Geographic
 

Osvel Hinojosa Huerta
Conservacionista
Explorador Emergente de National Geographic

Los ríos afectan la salud de nuestros mares, vida silvestre, comunidades y economías. La restauración de los hábitats de agua dulce ya no es una opción, es un imperativo.

—Osvel Hinojosa Huerta

Un río lo suficientemente poderoso para esculpir el Gran Cañón se ha desvanecido al mínimo antes de alcanzar el mar. Si el estrangulado Río Colorado muere, ¿qué morirá con él? ¿Una nube de aves migratorias? ¿El sustento de un pescador? ¿Un sitio de reproducción y crianza en el océano aguardando formar vida? Durante más de 15 años, Osvel Hinojosa Huerta ha estado recuperando la vida en las marismas, y forjando acuerdos en mesas de negociación; su esfuerzo está resucitando los humedales del Delta Río Colorado en México para rescatar la vida silvestre y mejorar las condiciones de la economía local.

Hace un siglo, este Delta de más de un millón de hectáreas florecía con densos bosques de sauces, álamos y mezquites, cientos de lagunas verdes y marismas, miles de garzas, águilas pescadoras, y pelícanos - una exuberante selva entre mezclada con canales acuáticos que se formó por el recorrido vital del Río Colorado hacia el Golfo de California.

Sin embargo, bastó un periodo de construcción de represas de agua para interrumpir el flujo del río. Osvel explica: “Cuando las presas fueron planeadas y construidas; el agua fue asignada a las ciudades, agricultura e industria. Nadie pensó en las necesidades de la naturaleza. Además, esas decisiones fueron hechas durante 1920, una época bastante húmeda. Las asignaciones fueron realizadas basadas en una estimación de más de 22 mil millones de m3de agua, cuando, en realidad, el río sólo poseía 18 mil millones de m3 de agua en promedio.”

“Hoy, alrededor del 80 por ciento de los humedales se ha perdido”, reporta Hinojosa. El Delta que alguna vez desbordaba vida, ahora se extiende por kilómetros como desierto, suelo desnudo y planicies hipersalinas. Especies invasoras se sobreponen a los árboles y peces nativos. Las poblaciones de aves migratorias que dependen de los oasis en estos humedales como hábitat de invierno o de paso han tenido grandes disminuciones en su tamaño poblacional. Aun más preocupante es que el río ya no alcanza a llegar al mar durante la mayor parte del año. Sin la mezcla de agua dulce y agua de mar, la vida marina no posee las condiciones estuarinas fundamentales para reproducirse y criarse de manera segura.

“También ha tenido un impacto drástico en las personas, especialmente en la comunidad indígena Cucapá”, agrega Hinojosa. “Esta tribu indígena solía pescar y cultivar aquí durante miles de años. Ahora tienen que viajar grandes distancias para encontrar agua; los bancos de peces escasean, y los Cucapá luchan para sobrevivir.”

Osvel y otros expertos predicen que restaurar tan sólo entre el 1 y el 3 por ciento del flujo del río le permitirá reconectarse con el mar, y renovar alrededor de 80,000 hectáreas de humedales en el Delta. “Hemos identificado las áreas claves donde estamos trabajando para implementar servidumbres de conservación con las comunidades locales , reconectando las fuentes de agua por medio de canales de irrigación, y recuperando hábitats mediante la remoción del pino salado y la plantación de álamos, sauces y mezquites.”

Algunos trabajos de recuperación están siendo realizados por miembros locales de la comunidad quienes participan en un programa de empleo temporal. Otros esfuerzos de involucramiento comunitario incluyen una estrategia de comunicación sobre la situación de los humedales al sector comercial, industrial y urbano, que están desconectados del Delta.

Debido en gran parte a los esfuerzos de Osvel, grupos de conservación tales como Pronatura Noroeste, el Sonoran Institute, y Environmental Defense Fund, ahora poseen un lugar en las mesas de negociación binacional. Dichos grupos formaron un Fideicomiso de Agua para la Restauración, como una herramienta legal y financiera para la compra de derechos de agua dedicados al ambiente.

“Aquí en el Delta, diferentes organizaciones y sectores trabajan en colaboración para resolver problemas mediante acuerdos, en lugar de conflictos o litigios,” observa Hinojosa. “Muchas comisiones gubernamentales y dependencias se han convertido en verdaderos aliados del medio ambiente. Un acuerdo firmado con el gobierno de Baja California está enviando agua tratada de una planta de tratamiento a un tributario importante del Río Colorado. En áreas donde el Río Colorado divide a México y Estados Unidos, estamos viendo una gran cooperación binacional. Proyectos hermanos en ambos lados de la frontera cooperan para promover la restauración. Hemos demostrado que hay múltiples mecanismos para devolver el agua al medio ambiente, y los beneficios comienzan a ser visibles.”

Hinojosa Huerta recuerda lo que ocurrió durante el último periodo húmedo a finales de los 1990s. "Debido a que las presas se encontraban a su máxima capacidad, grandes volúmenes de agua fueron liberados hacia el delta. Aun frente a una gran degradación, observamos una increíble respuesta natural, con la revitalización de la vegetación nativa y el regreso de la vida silvestre. Al documentar estos procesos, hemos probado lo resistente que el ecosistema del delta puede ser." Desde el 2002, una grave sequía ha revertido gran parte de esos beneficios. "Es una señal de alarma para proteger rapidamente los humedales remanentes," menciona Hinojosa.

La Ciénega de Santa Clara es un poderoso ejemplo de lo que el trabajo de conservación puede lograr. Las 16,000 hectáreas de vegetación emergente, lagunas someras, y más de 250 especies de aves son mantenidas por el drenaje agrícola de parcelas cercanas. “Es la marisma más grande en toda la ecoregión del Desierto Sonorense,” dice Osvel. “El hecho de que persista provee esperanza de que si el Delta pueda ser restaurado, entonces también otras regiones alrededor del mundo pueden restaurarse.”

 “La crisis por el agua es global,” enfatiza Hinojosa. “Los costos hacia el medio ambiente no son considerados cuando los recursos son asignados para el desarrollo. La biodiversidad y vida silvestre pagan el precio, pero también las personas que son afectadas por la salinización de la tierra, el abatimiento de las aguas subterráneas, la contaminación, y el impacto económico en comunidades río abajo que necesitan de un río que fluya para sobrevivir. Los ríos proveen servicios ambientales críticos al conectar las montañas con los mares y al transportar energía y nutrientes que crean vastas y productivas zonas de reproducción y crianza en el océano.”

El Delta del Río Colorado cuenta una historia de catástrofe y esperanza. En medio de un paisaje seco, desolado y moribundo, nuevos árboles de álamo extienden sus sedientas raíces al río, beben y se afianzan. Un acalorado pájaro en vuelo distingue un parche verde en el paisaje y se inclina hacia la tierra con las alas cansadas, con la seguridad de encontrar refugio y alimento. La arena quemada por el sol siente la promesa de un canal de riego y renace como una laguna azul. Gota a gota, la pasión de Osvel Hinojosa Huerta está dando sus frutos. 

Fuente:
http://www.nationalgeographic.com/explorers/bios/osvel-hinojosa-huerta/
Traducción: Eridani Reyes